Pintura verde en los glúteos y cero en la cartera
Ayer me acordé del banco de Old Town. Del banco recién pintado. Llevaba diez minutos sentado cuando Tommy Runningwater apareció caminando por la acera y se partió de risa al verme, y tardé otros diez en entender que tenía la parte trasera del pantalón verde botella. Pintura fresca, sin cartel de av…